Todos deberíamos ser feministas, dice Chimamanda Ngozi Adichie

Al inicio de esta excepcional platica de TEDx, Chimamanda Ngozi Adichie explica como termino llamándose una feminista feliz africana que a veces se ponía maquillaje para sí misma y no para los hombres y que a veces también usaba tacones. Era algo así. Tenía un punto: alrededor de la palabra feminismo hay tantas malinterpretaciones que muchas veces cuando dices que eres feminista tienes que añadirle un montón de aclaraciones porque la palabra feminismo según en qué círculos, es algo positivo o negativo.

Si tuviera que ponerle adjetivos a mi feminismo no acabaría nunca. Diría que soy una feminista feliz que no odia los hombres, que se depila cuando quiere, para sí misma… Quizá debiera especificar también que soy mexicana porque me han dicho que ser feminista es algo que sólo es propio de países como Estados Unidos. Pero muchas veces he comprobado que la gente que ya se casó con una idea no cambia de opinión tan fácilmente. Y eso es normal: a nadie le gusta que le digan lo que está equivocado o que alguien no encaje en el molde.

La plática —y el libro— de Chimamanda Ngozi Adichie son una introducción perfecta porque van justo al núcleo del problema: el género y los estereotipos que lo rodean. Yo soy una defensora de que esos estereotipos tienen que desaparecer a como de lugar, pero los cambios tan radicales como esos no se dan de la noche a la mañana, menos cuando hay muchísima gente insistiendo que “ya somos iguales”, porque la verdad es que no. Podemos ser iguales ante la ley, como dice la constitución, pero esa igualdad rara vez se ve en la realidad. Hay dobles estándares: para las mujeres una vara, para los hombres otra. Y las dos son malas, no se engañen. Mientras una mujer que no cocina no “será una buena esposa”, a un hombre le está prohibido llorar.  Puedo seguir hasta el infinito, pero no tiene caso: a los estereotipos ya los conocemos y encajemos en ellos o no, nunca son algo bueno.

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Chimamanda defiende la palabra feminismo porque tenemos que recordar que no es problema sólo de desigualdad por qué sí; el problema es con el género y con las expectativas que estamos obligados a cumplir según lo que la madre naturaleza haya tenido bien asignarnos. El género prescribe cómo somos, dice Chimamanda, antes de reconocer cómo somos. Los hombres han tenido la posición privilegiada, pero no pos eso se han salvado de los problemas o de los moldes que tienen que llenar; sin embargo, la palabra feminismo nos recuerda que, quienes empezaron el movimiento, reclamaron para sí los mismos derechos (y las obligaciones) que los hombres, que fueron las mujeres de hace unos cuantos siglos las que empezaron a levantarse y decir: “esto está mal“.

Por qué todos deberíamos ser feministas es el texto de introducción perfecto para mí al feminismo. Al ser una transcripción fiel de la conferencia de Chimamanda es corto, va al punto, y no es demasiado académico. Lo encuentro el trabajo perfecto para propagar el feminismo. De hecho, hace tiempo hubo un HangOut bastante interesante en el que participaron más booktubers que conocían más o menos de feminismo que tuve el placer de ver en el que platicaban acerca de este libro y otras muchas cosas (feministas). Yo me he tomado mucho más tiempo para analizar y pensar sobre este libro. Obviamente es un libro lleno de obviedades para aquellos que ya tienen claro que el feminismo es un movimiento que busca la igualdad, en todos los sentidos de los sexos y, como ya dije en mi entrada Feminismo 101: No hay preguntas tontas, es la igualdad con mayúsculas. Igualdad en la que hombres y mujeres tengan los mismos derechos y las mismas obligaciones y con eso, por supuesto, las mismas obligaciones.

Para mí, es un libro perfecto y, como conocí primero la conferencia, también una conferencia perfecta. No voy a decir que fue la conferencia que me hizo decir “yo soy feminista” porque yo ya tenía asumido que era feminista porque era obvio que las mujeres teníamos que tener las mismas oportunidades y los mismos derechos. Yo ya era feminista cuando vi a Chimamanda diciéndonos que todos teníamos que serlo. Sin embargo, a pesar del título, el libro nunca te dice que es tu obligación identificarte con la palabra, sólo habla de por qué debería ser natural serlo y reconocerse con ella. Menciona un montón de situaciones que probablemente estemos acostumbrados a ver de manera cotidiana: desde mujeres obligadas a cocinar para sus hermanos hasta mujeres que son ignoradas en favor de los hombres, pasando por mujeres que son cuestionadas por estar solas con cuatro hombres. ¿Les suena algo de eso?

Sí, me he tomado mi tiempo para hablar del libro. Para recomendarlo. Para insistirles que, aún si no creen en el feminismo, lo lean de todas formas. Y para aquellos que les dé flojera leer, también les dejo la conferencia para recordarles que sí, todos deberíamos ser feministas.

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