Feminismo 101: Micromachismo

Las mujeres que juegan fútbol son marimachos“,  “Las mujeres estudian MMC (Mientras Me Caso)“, “¿Tu marido te ayuda en la casa?“, “Mujer que no cocina no consigue marido“, “Los hombres no lloran, pareces niña“. Seguro que has oído una de esas frases. Quizá alguna vez dijiste alguna porque te pareció correcto o simplemente normal. Quien sabe. Pero todo el mundo las conoce, de lejos. Puede que el machismo no esté tan presente en nuestra vida, pero no hay duda de que la discriminación de género aun existe. A veces casi imperceptible, como un marido que insiste que LE ayuda a su mujer en el quehacer de la casa cuando ambos trabajan (¿LE ayuda? ¿O sea que el quehacer es una actividad inherente de la mujer? Ah, perdón, yo creí que hombres y mujeres podían agarrar una escoba) o que LE ayuda con los hijos (¿LE ayuda? ¿Que no son suyos también y debería educarlos?) y otras veces es mucho más obvio, pero existe. Se llama micromachismo.

había una vez un machismo chiquitito

¿Qué significa la expresión micromachismo?

luis bonino

Luis Bonino Mendez

Como en cualquier otro término no acuñado aún en la RAE (no, no está en la RAE aun, habrá que hacerlo de uso más popular), las diferentes definiciones difieren un poco. La que más me gusta es la de Luis Bonino Méndez (quien acuñó el termino en español en 1990), que denomina micromachismo a una práctica de violencia en la vida cotidiana que sería tan sutil que pasaría desapercibida pero que reflejaría y perpetuaría las actitudes machistas y la desigualdad de las mujeres respecto a los hombres.

Hay otra en el sitio de Javier Miravalles que me parece que se enfoca demasiado en la pareja y deja de lado a la sociedad en general, pero que tampoco está muy errada: los micromachismos son prácticas de dominación y violencia masculina en la vida cotidiana, […]. Son esos pequeños y cotidianos controles, imposiciones y abusos de poder de los varones en las relaciones de pareja, al que diversos autores (Miller, Bourdieu, Glick, Castañeda, etc.) han llamado pequeñas tiranías, terrorismo íntimo, violencia “blanda”, ”suave” o de “muy baja intensidad”, tretas de la dominación, machismo invisible o sexismo benévolo. Y con las que los varones intentan, en todos o en algunos ámbitos de la relación.

De la última rescato lo de violencia “blanda”, ”suave” o de “muy baja intensidad”, tretas de la dominación, machismo invisible o sexismo benévolo, pero no me gusta que sólo se enfoque en las relaciones de pareja. El micromachismo me ha tocado verlo, no sólo en pareja, sino a muchos otros niveles y con mucha más frecuencia dentro de familias (de padres o madres a hijos). Concluyendo, los micromachismos son todos esos comentarios o acciones cotidianas que en realidad son una violencia sutil que perpetúa la desigualdad de género.

Sigo perdido/a… ¿Algunos ejemplos?

catcalling

Imagen de la cuenta @Micro_Machismos

¡Por supuesto! Como la imagen de arriba, de los micromachismos más frecuentes que sufren las mujeres es cuando te gritan en la calle “piropos” que ni quieres ni pides, pero que igual te tienes que fumar porque evidentemente no te vistes para ti. No, los hombres que los gritan al parecer creen que te vistes para ellos. Quizá puede ir desde lo más inofensivo (“¡que guapa, mamacita!“, “¡bombón!“) hasta lo más gráfico (cuando te dicen con muchos detalles innecesarios todo lo que te harían y donde te la meterían, como si el hecho de que quisieran tener sexo contigo sea un halago).

Y de ahí nos vamos a la gente que comenta sobre la ropa de los demás. Bueno, en este caso sobre la de las mujeres. Falda muy larga, eres una frígida; falda muy corta, una puta. ¡Es una trampa! Por supuesto, si te pasa algo y llevabas más escote del que la gente considera aceptable (¿dónde están las medidas? ¡las quiero!) la blusa es la culpable. “¿Pero como vas a salir vestida así? ¡Pareces mujerzuela!“. Ni que decir que también pasa en las oficinas y en las escuelas. Las mujeres nos tapamos para no distraer a los hombres. ¡Pobres hombres! ¡Si luego luego asumen que son unas bestias que sólo responden a sus instintos! Al menos a mí no me gustaría que la gente pensara eso.

política

Imagen de @Micro_Machismos

O en los estudios. Hay papás que se resisten a que sus hijas acaben la carrera (sí, todavía hoy existe eso) porque “total, luego se casan y el marido las mantiene“. Hay gente que ignora que, incluso cuando las mujeres se casan, pueden seguir trabajando. Y aunque el ingreso de las mujeres a las universidades es reciente (al menos, no de hace más de 300 o 200 años), ya hay carreras de mujeres y de hombres. Turismo es para las chicas, ingeniería para los hombres. Te sales del molde y te miran como bicho raro.

Al menos en Ingeniería recibes un montón de ayuda que no necesitas. Todo el mundo está dispuesto a ponerse a tus pies cuando llegas con un problema matemático que no te sale. ¿Dónde está la trampa? Que aunque uno o dos de los que te ayudo no vaya a pedir nada a cambio, el resto pretenden demostrarte lo buenos que son, lo mucho que te meren y, de paso, que no hay mejor pretendiente que ellos. Vaya, pretenden que, a cambio, salgas con ellos (no, no funciona así).

Podemos seguir hasta el infinito. Las mujeres a las que constantemente les preguntan cuando van a tener hijos, les recuerdan que no se les tiene que pasar la edad y, ya aprovechando, les recuerdan que mujer sin hijos no es mujer. O el otro extremo: una mujer trabaja y se embaraza. Entonces todo el mundo empieza a preguntar si va a dejar de trabajar para poder cuidar bien a sus hijos y, sea cual sea tu respuesta, la van a hacer sentir que debería renunciar porque el cuidado de los hijos siempre es de la mujer, el hombre qué. Ilusa yo, que creía que en una pareja heterosexual los dos tenían que educar a sus hijos; bueno, en realidad, en cualquier pareja.

embarazo

Imagen de @Micro_Machismos

O mis favoritas, que a muchas personas les encanta usar como término de cualquier discusión: “¡Anda a lavar los platos!“, “¡Ve y hazme un sandwinch!“, “¡Las mujeres a la cocina!“. Todavía no sabía que mi único talento estaba en la cocina. ¿Pero saben qué? Todos deberían aprender a cocinar: hombres, mujeres, lo que sea; cuando tengan hambre y no tengan quien les cocine ni dinero para ir a la fonda, ni el machismo, ni el sexismo les van a ayudar.

Y entre las parejas gay también hay micromachismo: “¿Entonces cuál de los dos hace de mujer?” ¿HACER DE MUJER? A veces es una expresión que sólo se refiere al acto sexual, pero la mayoría de las veces también sirve para preguntar cuál se queda en casa, cuál es el débil (porque según algunas personas, a las mujeres nos caracteriza la debilidad), quién llora muy fácil. Además de una pregunta muy estúpida, está intentando tratar a las relaciones homosexuales como se tratan las relaciones heterosexuales en una sociedad patriarcal: con roles de género que le dan privilegios al hombre y en la mayoría de los casos dejan a las mujeres en desventaja. Bueno, y también tengo el equivalente para las lesbianas: “¿Y quien es el hombre?”

Puedo seguir de aquí al infinito. Ejemplos hay para aventar para arriba y muchos ni siquiera se notan. “Las mujeres son todas unas histéricas“, “Los hombres son todos unos pervertidos“.

¿Algo más que deba de saber?

Pues yo no lo considero lo más importante, porque micromachismo es micromachismo, pero Luis Bonino hizo una clasificación de micromachismos. Aquí está:

  • Utilitarios: Afectan principalmente al ámbito doméstico y a los cuidados hacia otras personas abusando de las supuestas capacidades femeninas de servicio y la naturalización de su trabajo como cuidadora. Véase el “¡Pero si TE ayudo con el quehacer y los niños!”, cuando se asume que quehacer y niños son responsabilidades exclusivas de la mujer.
  • Encubiertos: Son muy sutiles y buscan la imposición de las “verdades” masculinas para hacer desaparecer la voluntad de la mujer, que termina coartando sus deseos y haciendo lo que él quiere. Hay micromachismos en los paternalismos, en el “ninguneo” y en el mal humor manipulativo. ¿Quién no ha escuchado en casa: “Calla, que papá está enfadado, viene muy cansado del trabajo”?
  • De crisis: Por ejemplo, en una pareja, cuando la mujer empieza a romper la desigualdad que existe, hay hombres que reaccionan así: “Pues tú sabrás que haces, pero quiero la casa bien limpia.” (Insisto, hombres y mujeres pueden levantar escobas y limpiar).
  • Coercitivos: Se ven en quién ocupa el mejor sillón de la casa, quién tiene el mando de la televisión, en cómo un hombre abre las paquete piernas y reduce el espacio de una mujer en un vagón de metro… Vamos, esos gestos de “yo tengo el control, tú no” que muchas veces ni se notan porque estamos demasiado acostumbrados a ellos como para en realidad darnos cuenta.

¿Y en conclusión?

Ejemplo bonus. Imagen del blog La apurada

Ejemplo bonus. Imagen del blog La apurada

Pues lo peligroso de los micromachismos es que están tan normalizados que ni los notamos. Probablemente todos hayamos soltado algún comentario o tenido alguna actitud que peca de micromachista. Pero micro o no, el machismo es machismo. No importa si ya soltaste un comentario como los que puse arriba de ejemplo y pensaste que estaba bien. Lo que importa es que ahora te des cuenta, notes esas actitudes y no caigas en ellas. Hombres y mujeres somos iguales, no importa lo que digan los roles de género y deberíamos tener los mismos derechos y responsabilidades.

Así que ya caíste una vez en el micromachismo, no vuelvas a hacerlo. Que la palabra tenga el prefijo micro no quiere decir que sea menos grave, sólo más imperceptible.

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