Tres libros que me enseñaron cosas de feminismo

En el feminismo, en realidad, he aprendido muchas cosas leyendo. Y no sólo leo libros y no sólo leo feminismo académico, porque creo que a veces hay que asomarse a la ventana y aprender de todos lados. Me han enseñado muchísima las mujeres con las que me relaciono, la gente que escribe en blogs como yo (y se equivoca y se corrige y se disculpa y escucha). Una parte importante del feminismo es hacerse oír y otra, mucho más importante, es escuchar. Así que hoy traigo tres libros que me enseñaron muchas cosas y que, si se animan a darles una revisada, creo que a ustedes también. 

Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit

Rebecca Solnit acuñó el termino mansplaining (manxplicar) sin querer y aun hoy no está muy convencida del término y de su uso; bueno, en realidad, el término se acuñó gracias al ensayo que le da título a este libro y esa es toda la contribución de Solnit al asunto de esa nueva palabra. Sin embargo, fue de las primeras en dedicarle un ensayo completo a esos hombres que pretenden hacerte de maestros sin saber nada en temas en los que resultas ser una experta. Contó su expertiencia de como un hombre había tratado de enseñarle un tema del que, oh, cosa curiosa, ella era una experta. Le puso cara a un fenómeno que nos pasa a todas las mujeres en mayor o menor medida, y sobre el que hasta yo he escritoMe siguen molestando los hombres que me explican cosas por explicármelas, pero en cierto sentido entiendo por qué pasa y es que Rebecca Solnit también lo une con como la sociedad percibe a uno y a otro género y con la credibilidad que les da.

Y luego Solnit junta ese y otros ensayos y publica un libro indidablemente feminista, sobre mujeres y sus experiencias. Una de las cosas que más me gusta de Solnit, es que limita a lo que sabe. Y es que cuando publicó por primera vez el ensayo de los hombres que le explicaban cosas, a Solnit muchos hombres intentaron explicarle como ese no era un fenómeno (probando su punto, exactamente, hablando de ironía); por otro lado, una web nació: «Hombres académicos me explican cosas», donde se recopilaban las experiencias de muchas mujeres a las que hombres de Academia les habían intentado explicar cosas que ya sabían. Hoy el archivo está cerrado a nuevas aportaciones, pero disponible para consulta.

Rebecca Solnit, además, trata el tema de las violaciones en los Estados Unidos, país donde ocurre una cada 6.2 minutos y cuáles son los temas que no se están tratando cuando se ignora el factor género. El ensayo es titulado «La guerra más larga» (y es curiosa está guerra, pues sufren, casi siempre, sólo las mujeres) e ilumina bastante sobre las cosas que muchos hombres han dicho en la política que parece que defienden las violaciones (o, por el contrario, no entienden nada del asunto).

Así, Solnit junta ensayos que parece que no tienen tema en común, como el matrimonio igualitario, el abuso sexual, los hombres que explican cosas, la desigualdad social y los une en un libro. Parece que no tiene mucho sentido, pero en realidad, sí, porque lo está viendo todo con perspectiva de género y así lo analiza todo. El libro no es muy largo, se puede leer a pedazos, cada ensayo en el orden que se quiera y ahora está traducido (cuando yo lo leí no o estaba) por lo que es más accesible. Se los recomiendo.

He’s a Stud, She’s a Slut and 49 Other Double Standards that a Woman Should Know de Jessica Valenti

Vale, este libro es más simple. Este libro simplemente lista 50 dobles estándares que las mujeres sufren y los hombres, más bien, aprovechan. El libro es perfecto para entender las diferencias más visibles del sistema occidental en el que vivimos, intento de copia a la sociedad de Estados Unidos. Porque yodo hay que decirlo, y es que algunos estándares dobles de este libro sólo funcionan en una sociedad occidental, mientras que hay otros más universales (aunque no siempre). El libro es simple y entretenido, no tiene por qué leerse secuencialmente, cuando puedes saltar de un capítulo a otro como tú quieras y te acomodes y demuestra lo diferente que son vistas las mujeres de los hombres.

Es una aproximación muy simple (por no decir simplista) al problema de fondo, porque no se mete con otros tipos de opresión que se intersectan casi nunca (por no decir nunca). Este libro sólo te enseña a detectar dobles estándares en cuestión de género, pero no dice nada acerca de otros tipos de opresión. Y es que usualmente estos dobles estándares no son tan fáciles de identificar porque vienen disfrazados de otra cosa. Aquí parece que todas las mujeres sufren de lo mismo, cuando no es cierto, no se puede apreciar una conciencia de clase, no se trata el racismo o la homofobia. Entonces, aunque este libro es bastante esclarecedor para algunas cosas y realmente me ayudó mucho con algunos dobles estándares, si lo leen, los invito a no quedarse sólo con lo que el libro dice, sino seguir leyendo, seguir investigando y seguir aprendiendo.

El libro lo escribió Jessica Valenti, una mujer que se ha dedicado a escribir varios libros que hacen el feminismo más accesible para muchas personas, dejando en claro que no todo tiene por qué ser feminismo académico. Por supuesto, claro, lo recomiendo.

The Geek Feminist Revolution de Kameron Hurley

Este es, quizá, mi favorito de los tres, porque Kameron Hurley habla de escribir al mismo tiempo que habla de feminismo (o de feminismo en la escritura) y de su propia vida. Kameron y yo no podríamos ser más diferentes, salvo por dos cosas: las dos escribimos, aunque no escribimos de lo mismo. Las dos pensamos lo mismo en muchas cosas cuando tenemos que hablar de representación en los libros y de retratar la diversidad en la que vivimos sin caer en el estereotipo o la estupidez. El libro, que va a ser pronto publicado en español (¡hurra!), habla de esa revolución que las mujeres estamos llevando a cabo desde todas partes: escribiendo ficción y no ficción, hablando, reivindicando a otras mujeres y, sobre todo, habla de las difícultades que ha tenido Kameron Hurley para llegar a donde ha llegado, de cómo escribe, de por qué escribe y por qué es importante para ella.

Habla de como las campañas de odio han arrastrado a las mujeres de todos los lugares del mundo, a los hombres de color, a las personas trans, queer y no binarias a una revolución en la escritura que está ocurriendo justo ahora, en nuestras narices y que lleva ocurriendo mucho tiempo. El mejor ensayo de Hurley, curiosamente, en todo el libro, es uno que está disponible online en su página web y que habla de cómo las mujeres, aunque no lo parezca, siempre hemos peleado y siempre hemos estado en la guerra. Me encanta ese ensayo porque demuestra que si alguien nos ha borrado de la historia, es quien la ha escrito. Además, las chicas fuertes y guerreras de la ficción no son algo nuevo realmente (Sailor Moon ya estaba allí, intentando hacer espacio, aun con todos sus problemas) sino que es algo que estamos rescatando y dándole la atención que se merece ahora. ¿Porque saben qué? Las mujeres siempre hemos estado aquí. El ensayo es titulado «Siempre hemos peleado» (We have always fought) y los invito a leerlo. Se centra e la fantasía, en los castillos, en las damiselas indefensas (y no mucho) y en las esclavas.

Finalmente, este es un libro que me encanta porque habla de la ficción desde una perspectiva de género y lo escribe alguien que escribe. Sabe de que habla, porque habla de sus propios libros y hace múltiples referencias a la cultura popular. Les recomiendo el libro, ¡sobre todo si leen más ciencia ficción que yo! (Puesto que Hurley es una escritora de ciencia ficción y sobre eso versan muchos de sus ejemplos).

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