«No me interesa tu opinión»: el acoso callejero

Un día cualquiera estaba yo caminando por el centro cuando un hombre tuvo a bien decirme cómo me cogería con toda la vulgaridad del mundo. Mi mamá lo vio, porque iba conmigo, y se puso roja de enojo. Otro día, estaba yo en la escuela cuando me chiflaron como si yo fuera perro porque llevaba una falda. Otro día más, estaba yo caminando por la calle en San Miguel de Allende cuando dos adolescentes manejando una cuatrimoto a los que les sacaba, al menos, cinco años, decidieron que me iban a tocar el claxón y a gritarle a mi mamá que yo le había salido muy bien (volvió a ponerse roja de furiosa).

Otro día estaba yo en metro Politécnico con un amigo cuando un señor que me sacaba más de treinta años decidió decirme guapa y quedarse parado viéndome bajar las escaleras; nos enojamos tanto, que le dijimos pendejo y nos quedamos parados hasta que se pasó. Cuando pasó al lado de donde estábamos nos suelta la siguiente pendejada: «bueeeeno, pero no te enojes, guapaaaa». Yo era menor de edad en ese momento. Estando en la India, caminando de regreso a casa con una amiga, dos chicos desaceleraron en la moto e intentaron tocar nuestros pechos. Mi amiga se indignó y caminó todo el resto enojada. Esos son los recuerdos que guardo del acoso callejero. Me han gritado guapa miles de veces, me han gritado mamacita, me han chiflado como si yo fuera perro, me han tocado el claxón, me han desnudado hombres con la mirada que van caminando con sus esposas, con sus novias y hasta con sus hijos. A todos esos, tengo algo que decirles hoy: «No me interesa tu opinión».

quiero caminar sin que

¿En serio a alguien le ha funcionado alguna vez gritarle a una mujer en la calle como se la quiere coger? O dejen, ¿en serio les ha funcionado gritarle a una mujer que es un bombón o que se calló del cuelo? ¿Fueron corriendo hasta ustedes y les dieron un beso? ¿Salieron con ustedes? ¿Les pidieron el teléfono? ¿Se volvieron sus novias? ¿Les han hecho caso mujeres a las que les gritan «¡guapaaaa!» en la calle mientras ellas van caminando en sus asuntos, metidas en su vida de la que ustedes no son parte? Es pregunta seria. O sea, quiero saber. Porque el acoso callejero no es agradable, no me interesa que desconocidos me digan que les parezco guapa porque no los voy a volver a ver en mi puta vida (ojalá). Me veo guapa al espejo, listo, fin, no me interesa nada más.

La única vez que alguien me ha pedido permiso para decirle algo fue en la India, cuando se me acercó un chico y me preguntó si me podía decir algo, porque ya me había visto varias veces. Le dije que sí (total, ya tenía otros cinco acosadores que no habían pedido permiso, si ese salía mal, iba a ser un número más en mi lista de creepys) y me dijo que era la chica más guapa que había conocido y se fue corriendo muerto de la pena. A veces todavía me habla (muerto de la pena). ¿Saben cuál es la diferencia entre ese y prácticamente todos los demás? Que ese no me gritó en la calle y fue como persona civilizada a preguntarme. Otro también en la India me paró en la entrada de la Universidad y me dijo si me podía decir algo de mi cabello. Ya olía qué era pero bueno, «órale, sí, ándale, total». Me dijo que mi cabello era genial y se fue. No lo volví a ver.

Tampoco fueron las situaciones más cómodas del mundo porque al fin y al cabo eran desconocidos, pero si les hubiera dicho que no, se hubieran ido. Cuando no estaba de humor les decía que no si querían hablar conmigo, decirme algo, preguntarme mi teléfono o mi Facebook. Y se iban. Sin decir nada. Dejando que esos hombres eran unas raras excepciones, porque en la India oí lo que eran, asumo, opiniones sobre mis pechos, mi atractivo físico y mis nalgas en hindi y en punjabi (lo asumo por las señas que hacían), ¿qué les cuesta a los demás que el consentimiento es lo más importante?

mamita

Les juro que no me interesa saber que piensan de mí por las siguientes razones: (1) probablemente no los vuelva a ver en mi vida y no me interesa ligar con nadie, mucho menos con un desconocido machista en la calle; (2) es incómodo y violento que se crean que tienen el poder para ir opinando sobre mí mientras yo ocupo un espacio público; (3) no me alegran el día de ninguna manera, más bien me enoja y me violenta, y (4) ustedes son unos acosadores mierda. (Si no están seguros si lo son, por favor, visiten la Guía básica para no ser un acosador; si siguen sus consejos ganamos todos: ustedes se vuelven personas decentes y yo me ahorro mucha caca en mi vida.)

Sin embargo, hoy en día, hay un montón de gente diciéndole a las mujeres que denuncian el acoso callejero que son unas exageradas que no saben aceptar un piropo. Bueno, es que igual lo que ustedes quieren es que nos violen para indignarse, ahora sí, un simple e inofensivo (no, no lo son) «piropo» no les parece lo suficientemente importante como para indignarse. Bueno, seguramente a ustedes todavía no les han gritado en la calle que les harían un hijo, o que les acabarían en la cara, o que son unos bombones o no les han gritado a sus mamás que los hicieron muy guapos. Tampoco les habrán chiflado como perros, dicho «¡guaaaaapo!» al pasar mientras ustedes caminan por la calle. No sé si entiendan que las mujeres tenemos el mismo derecho a ir en la calle, metidas en nuestros propios asuntos, sin que llegue un desubicado a darnos la opinión que menos nos interesaba en el mundo, que ustedes.

no es para tanto

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