Los cinco argumentos favoritos de los machos en internet

Hoy me apetecía divertirme y, a la vez, recordarles que ser una mujer en internet es muy diferente a ser un hombre; por si fuera poco, ser una mujer en internet y asumirse feminista es peor. Porque tarde o temprano hay ataques de mahcos que se creen que te van a desmontar el feminismo en dos frases, con otros que aseguran que sólo quieren debatir mientras te sueltan toda su misoginia sin control. Para mí internet es una herramienta, la uso para escribir, para leer, para aprender, etcétera, etcétera, etcétera. Pero a la larga, los machos aparecen y, les juro, si hay algo que no me interesa en el mundo, es tener machos en mis redes. Ya tengo suficientes en la escuela y en otros ámbitos de mi vida, gracias. Así que mientras hablamos de sus argumentos favoritos para desmontarte el feminismo en una frase, hablemos un poquito del ciberacoso en internet, especialmente cuando se es feminista, antirracista, etcétera, etcétera. Seguir leyendo

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El pequeño clasista que llevas dentro

¡Hola! Vengo a hablarte de un ser que está dentro de ti y del que igual y no eres consiente. A la mejor sí y estás intentando erradicarlo. Este ser se llama “El pequeño clasista que llevas dentro” y es el que te hace discriminar a la gente pobre aunque a veces no te des cuenta y no darte cuenta de que tienes miles de privilegios por no ser de una cierta clase social que, al menos, te hace llegar a fin de mes sin tener carencias. Esa criatura es escurridiza, se esconde, no quiere que la descubras, pero a veces ahí está, justo cuando no te das cuenta. Seguir leyendo

Qué hacer y qué no hacer el Día de la Madre

¡Feliz día de la madre a todas aquellas que tengas hijxs! Pásensela bonito, disfruten y no dejen que el patriarcado y el capitalismo les arruinen el día. Ahora, para los demás, aquí están unas cuantas instrucciones para considerar este día. La mayoría han salido de boca de mi mamá a lo largo de los años y otras cuantas han salido de otras muchas madres que conozco. Y un poco de mi cosecha, claro. Seguir leyendo

#SiMeMatan (los medios hablando de feminicidio)

Si me matan, deja tú cual haya sido la verdadera historia, los medios van a ir a buscar toda la información que puedan sobre mí y van a airear cada cosa que puedan usar para justificar el asesinato y meterlo debajo de la alfombra. Se van a inventar que para qué andaba sola si es que andaba sola, van a ir a preguntarle a mi pareja por qué me dejó sola, van a ir a preguntarle a todos los que me conocían que hacía yo, tan solita, sin protección. Van a buscar en mis fotos y van a decir que me gustaba usar minifaldas y lipstick rojo. Listo. Ahí está: andaba provocando, van a decir. ¿Para qué se puso esas faldas, entonces, si no era para andar provocando, pinche puta?, van a querer decir. Seguir leyendo

Las mujeres y la sitcom

…o una breve historia de cómo me río y luego digo «verga, eso estuvo bien sexista».

No voy a negar que en mi vida me he reído de mierda sexista. Primero porque se me hacía normal. Luego porque igual el chiste era una mierda pero como que lo contaban bien pero al final seguía siendo una mierda y se me quedaba una sensación rara en el estómago. Luego porque, bueno, la mierda que estaba viendo era un producto de su época (vaya si lo era) y fingía no sentirme demasiado mal porque me daba risa. Total. Que el que esté libre de pecado tire la primera piedra, dijo Jesús (más o menos así, no me sé el original) y pues nadie lo estaba. Así que en parte esta entrada está escrita para hablarme a mi misma y decirme «ey, aléjate de la mierda». Seguir leyendo

«No me interesa tu opinión»: el acoso callejero

Un día cualquiera estaba yo caminando por el centro cuando un hombre tuvo a bien decirme cómo me cogería con toda la vulgaridad del mundo. Mi mamá lo vio, porque iba conmigo, y se puso roja de enojo. Otro día, estaba yo en la escuela cuando me chiflaron como si yo fuera perro porque llevaba una falda. Otro día más, estaba yo caminando por la calle en San Miguel de Allende cuando dos adolescentes manejando una cuatrimoto a los que les sacaba, al menos, cinco años, decidieron que me iban a tocar el claxón y a gritarle a mi mamá que yo le había salido muy bien (volvió a ponerse roja de furiosa). Seguir leyendo

Música y machismo (vol. 1)

Soy pesada con esto del machismo, ¿no? Bueno, no me conocen ni remotamente, soy tan pesada que tengo un amigo que me dice que evite matar a alguien cuando en clase alguien dice algo estúpido. Esta entrada es más o menos el resultado de mi intensidad, de la frase «¡pero es que para ustedes todo es machistaaaa!» y mi hartazgo a que, cuando se habla del machismo en la música, la mayoría de las veces sólo se menciona el reggeaton y la banda o los corridos, mientras dejando salir su clasismo dejando en claro que ellos no oirían eso jamás (porque tienen más clase). Bueno, pequeños saltamontes, aunque ustedes nunca oigan esos géneros musicales, sí que oyen música machista, me apuesto un brazo. ¿Y saben por qué? Porque casi todo lo es. Bienvenidos a la sección en este blog en el que Andrea les arruina cosas. Seguir leyendo

Feminismo 101: Por qué el feminismo debe ser interseccional

Para Calyp, con manzanas, palos y bolitas

Si has leído a feministas, has oído, muy probablemente, la palabra «interseccionalidad» ―sepas o no sepas lo que significa―. Inserseccionalidad tiene que ver con intersección, con la idea de que la discriminación y la opresión de género no es aislada, sino que muchos sistemas de opresión se intersectan y no puedes deshacerte sólo de uno al mismo tiempo, por que todo está más mezclado de un puré de papa. Igual eso te sonó a chino e igual y no. Pero esta es mi entrada, explicada con palos y bolitas, de por qué el feminismo debe ser interseccional o, en otras palabras, porque debe incluir a todas las mujeres. Seguir leyendo

«Y si Adelita se fuera con otro»: Las soldaderas de la Revolución Mexicana

Igual y Adelita quería irse, caray, y no quiere que la sigas por tierra ni por mar, ni en un buque de guerra, ni en un tren militar. Ahora, gracias a ese corrido que oímos todos los 20 de Noviembre, las soldaderas son conocidas como Adelitas. «¡Ay! ¡Que linda, te vestiste de Adelita!» Yo he sido Adelita (o soldadera) más de diez veces, desde que tengo uso de razón, memoria y voy al kínder. Nada más que a mí me contaron una historia que sonaba bonita, donde las mujeres podían pelear y se unían a la revolución por voluntad propia. A mí no me contaron que las soldaderas lo dieron todo por la revolución y, a cambio, la revolución no les dio nada. Ser Adelita, con las trenzas, el vestido, el rifle de juguete y la munición de cartulina, era orgullo. Lo fui muchas veces. Nada más que las soldaderas no tienen nada que ver con la romántica visión que tenemos de Adelita; chale. Las soldaderas fueron otras. Seguir leyendo

«Yo hice famosa a esa perra»: una breve historia de hombres acaparando el crédito por los descubrimientos de las mujeres

[Esta es una traducción de un artículo publicado en Mother Jones, un medio periodístico independiente en inglés. La autora del artículo es Madison Pauly. Les dejo el link al original: I made that bitch famous.]

En el libro Time to Get Tough: Making America #1 Again de Donald Trump, publicado en 2011, el presidente-por-elegir hizo una declaración increíble: Lady Gaga debía, presuntamente, su fama internacional a nadie más que a… Donald Trump. «Ella se convirtió en una gran estrella y quizá ella se convirtió en una estrella porque yo la puse en el concurso de Miss Universo», escribió Trump. «Es muy posible, quién sabe que pudo haber pasado sin eso, porque ella causó sensación». Seguir leyendo