«No me interesa tu opinión»: el acoso callejero

Un día cualquiera estaba yo caminando por el centro cuando un hombre tuvo a bien decirme cómo me cogería con toda la vulgaridad del mundo. Mi mamá lo vio, porque iba conmigo, y se puso roja de enojo. Otro día, estaba yo en la escuela cuando me chiflaron como si yo fuera perro porque llevaba una falda. Otro día más, estaba yo caminando por la calle en San Miguel de Allende cuando dos adolescentes manejando una cuatrimoto a los que les sacaba, al menos, cinco años, decidieron que me iban a tocar el claxón y a gritarle a mi mamá que yo le había salido muy bien (volvió a ponerse roja de furiosa). Seguir leyendo

Música y machismo (vol. 1)

Soy pesada con esto del machismo, ¿no? Bueno, no me conocen ni remotamente, soy tan pesada que tengo un amigo que me dice que evite matar a alguien cuando en clase alguien dice algo estúpido. Esta entrada es más o menos el resultado de mi intensidad, de la frase «¡pero es que para ustedes todo es machistaaaa!» y mi hartazgo a que, cuando se habla del machismo en la música, la mayoría de las veces sólo se menciona el reggeaton y la banda o los corridos, mientras dejando salir su clasismo dejando en claro que ellos no oirían eso jamás (porque tienen más clase). Bueno, pequeños saltamontes, aunque ustedes nunca oigan esos géneros musicales, sí que oyen música machista, me apuesto un brazo. ¿Y saben por qué? Porque casi todo lo es. Bienvenidos a la sección en este blog en el que Andrea les arruina cosas. Seguir leyendo

Feminismo 101: Por qué el feminismo debe ser interseccional

Para Calyp, con manzanas, palos y bolitas

Si has leído a feministas, has oído, muy probablemente, la palabra «interseccionalidad» ―sepas o no sepas lo que significa―. Inserseccionalidad tiene que ver con intersección, con la idea de que la discriminación y la opresión de género no es aislada, sino que muchos sistemas de opresión se intersectan y no puedes deshacerte sólo de uno al mismo tiempo, por que todo está más mezclado de un puré de papa. Igual eso te sonó a chino e igual y no. Pero esta es mi entrada, explicada con palos y bolitas, de por qué el feminismo debe ser interseccional o, en otras palabras, porque debe incluir a todas las mujeres. Seguir leyendo

«Y si Adelita se fuera con otro»: Las soldaderas de la Revolución Mexicana

Igual y Adelita quería irse, caray, y no quiere que la sigas por tierra ni por mar, ni en un buque de guerra, ni en un tren militar. Ahora, gracias a ese corrido que oímos todos los 20 de Noviembre, las soldaderas son conocidas como Adelitas. «¡Ay! ¡Que linda, te vestiste de Adelita!» Yo he sido Adelita (o soldadera) más de diez veces, desde que tengo uso de razón, memoria y voy al kínder. Nada más que a mí me contaron una historia que sonaba bonita, donde las mujeres podían pelear y se unían a la revolución por voluntad propia. A mí no me contaron que las soldaderas lo dieron todo por la revolución y, a cambio, la revolución no les dio nada. Ser Adelita, con las trenzas, el vestido, el rifle de juguete y la munición de cartulina, era orgullo. Lo fui muchas veces. Nada más que las soldaderas no tienen nada que ver con la romántica visión que tenemos de Adelita; chale. Las soldaderas fueron otras. Seguir leyendo

«Yo hice famosa a esa perra»: una breve historia de hombres acaparando el crédito por los descubrimientos de las mujeres

[Esta es una traducción de un artículo publicado en Mother Jones, un medio periodístico independiente en inglés. La autora del artículo es Madison Pauly. Les dejo el link al original: I made that bitch famous.]

En el libro Time to Get Tough: Making America #1 Again de Donald Trump, publicado en 2011, el presidente-por-elegir hizo una declaración increíble: Lady Gaga debía, presuntamente, su fama internacional a nadie más que a… Donald Trump. «Ella se convirtió en una gran estrella y quizá ella se convirtió en una estrella porque yo la puse en el concurso de Miss Universo», escribió Trump. «Es muy posible, quién sabe que pudo haber pasado sin eso, porque ella causó sensación». Seguir leyendo

Tres libros que me enseñaron cosas de feminismo

En el feminismo, en realidad, he aprendido muchas cosas leyendo. Y no sólo leo libros y no sólo leo feminismo académico, porque creo que a veces hay que asomarse a la ventana y aprender de todos lados. Me han enseñado muchísima las mujeres con las que me relaciono, la gente que escribe en blogs como yo (y se equivoca y se corrige y se disculpa y escucha). Una parte importante del feminismo es hacerse oír y otra, mucho más importante, es escuchar. Así que hoy traigo tres libros que me enseñaron muchas cosas y que, si se animan a darles una revisada, creo que a ustedes también.  Seguir leyendo

Paro Internacional de Mujeres #NosotrasParamos

«Que el mundo se vaya al carajo, a mí no me importa», dijo una mujer de por allí de quien no desvelaré su identidad. Total, que si los derechos de las mujeres les siguen pareciendo una exageración, si les parece que debemos quedarnos calladitas y trabajar, en vez de reclamar lo que nos corresponde, pues que sobrevivan sin mujeres (si pueden). Por eso, se ha llamado a que este 8 de Marzo sea Paro Internacional de Mujeres, a que no se trabaje, a que no se vaya a la escuela, a que no se hagan trabajos domésticos. Que la tierra tiemble, total. Si nuestros derechos no importan, que vivan sin nosotrasSeguir leyendo

La friendzone o «no, no estoy obligada a salir contigo porque eres bueno»

Muchas gracias a @LauraVinicola, @SeleFemiFriki,  y  por  los ejemplos y los links que me pasaron.

Odio que, la mayor parte de las veces que la gente habla de la friendzone, se refiera a pobres soldados caídos en batalla porque las mujeres somos unas desgraciadas hijas de… Lo odio. Me pone fúrica. Ya sé que a veces las mujeres dicen que han sido arrojadas a la friendzone (¡pero no los veo a todos culpabilizando a esos hombres que rechazaron salir con ellas!) y que hay mil y un historias, pero en general odio los malditos memes de la friendzone y casi todo el concepto. Se me hace que sólo sirve para (1) decirle a las mujeres con quien deben salir y (2) culpar a las mujeres que eligen no salir con ustedes porque les salió de los bajos fondos, básicamente. Seguir leyendo

Pink: contra la cultura de la violación en la India

Nunca antes al ver una película me había enojado tanto y, al mismo tiempo, me había gustado tanto. Pink me puso furiosa por momentos, pero no es su culpa, es que retrata perfectamente la cultura de la violación no sólo en la India, sino en el mundo. Pero creo que mi enojo fue por causas mucho más personales. Muchísimo. Estando en la India discutí mucho por el echo de que querían proteger a las mujeres sin educar a los hombres y, a pesar de decir que las protegían, seguían culpabilizándolas si algo les pasaba. Como decir que ellos ya habían hecho su trabajo, que si algo les pasaba estaba en ellas. La dichosa protección significaba toques de queda que impedían que las mujeres pudieran hacer uso del espacio público cuando ellas ni siquiera tenían la culpa (y el problema eran los hombres, ¿no podían encerrarlos a ellos?), significaba tener un vagón de mujeres en el metro y vigilar estrictamente que ningún hombre se subiera. Y, ante todo, decir que las mujeres decentes no bebían alcohol, ni salían tarde, ni iban a fiestas, ni vivían con hombres. Seguir leyendo

Los cascos blancos de Siria

Hace no mucho tiempo, unos dos meses, un amigo Libio me dijo:  «¿Sabes? Yo fui a Siria antes de la guerra. Después de visitar Egipto. Yo estuve en Siria antes de todo. Era hermoso.» No sé por qué me acuerdo tan bien (aunque igual cambié unas cuantas palabras, eh, porque me lo dijo en inglés); estábamos hablando de su país, de Libia y de su propia guerra civil, cuando soltó eso. Y se me quedó grabado. «Yo fui a Siria. Era hermoso

Así que cuando entré a Netflix y me encontré allí, enfrente, a un documental llamado The White Helmets, lo primero que hice fui darle al play. Son cuarenta minutos, solamente, menos de una hora en la vida de estos rescatistas que se dedican a sacar gente viva de los bombardeos y de los ataques. Son sólo cuarenta minutos. Seguir leyendo